Como si se tratara de la trama de una novela naturalista, mujeres, hombres y niños caminan, entre la niebla de los atardeceres argentinos, buscando entre la basura el atajo que los lleve, directa o indirectamente, a encontrar el sustento cotidiano.
Gatos, ratas, vida, muerte, sueños que se ahogan en las cloacas, el deber de los padres y la obediencia de los hijos, se mezclan obsesionados en miradas escrutadoras que aprendieron a separar, de una sola ojeada, el cartón de las telas, el vidrio del plástico, los restos de comida, de los tristes ácaros de la podredumbre.
Pero la realidad tiene un componente de grotesco, del cual la novela carece.
El Estado propone, a través de sus funcionarios, planes de reciclado de los residuos sólidos, como por ejemplo, la transformación del papel, recuperado en los basurales, en cartón corrugado. Dicen que es una industria que se sustenta en el trabajo de los “cirujas”, como los llaman “cariñosamente”. Dicen que así se aprovecha lo que, de otro modo, quedaría enterrado para siempre y aducen que nuestro actual sistema de recolección es, entre otras cosas, antieconómico.
Lo que no dicen los funcionarios es que, mientras el negocio que surge del “circuito informal” de la basura, representa una ganancia de entre 100 y 150 millones de pesos anuales, cada “reciclador” obtiene 150 pesos mensuales para calmar el hambre durante, a lo sumo, diez de los treinta días de ese mes. Claro que la gente que trabaja recogiendo cartones, botellas usadas, plástico y papel puede ganar, con suerte, $400 al mes, si todos los días son buenos.
Tampoco dicen que alrededor de la conmovedora imagen de los cartoneros que andan empujando sus carritos, como quien empuja la vida, sólo para creer que los espera un norte, se monta un circuito de explotación formado por distintas mafias: los acopiadores, los transportistas y la industria papelera.
“Pero siempre nos tiran el precio abajo con el cartón, y de 100 kilos que llevás, te pagan 70”, dice Osvaldo Ledesma, un mendocino que vive de la basura y que a la hora del almuerzo hace cualquier cosa menos comer y en la noche aguarda que, del cielo, arrojen a las charcas los podridos luceros.
En su acotada protesta, Osvaldo libera la voz del pobre, que pide balcones de cara a los jardines y a la luna, nunca más al aciago paisaje de los desperdicios.
Hypatia
Gatos, ratas, vida, muerte, sueños que se ahogan en las cloacas, el deber de los padres y la obediencia de los hijos, se mezclan obsesionados en miradas escrutadoras que aprendieron a separar, de una sola ojeada, el cartón de las telas, el vidrio del plástico, los restos de comida, de los tristes ácaros de la podredumbre.
Pero la realidad tiene un componente de grotesco, del cual la novela carece.
El Estado propone, a través de sus funcionarios, planes de reciclado de los residuos sólidos, como por ejemplo, la transformación del papel, recuperado en los basurales, en cartón corrugado. Dicen que es una industria que se sustenta en el trabajo de los “cirujas”, como los llaman “cariñosamente”. Dicen que así se aprovecha lo que, de otro modo, quedaría enterrado para siempre y aducen que nuestro actual sistema de recolección es, entre otras cosas, antieconómico.
Lo que no dicen los funcionarios es que, mientras el negocio que surge del “circuito informal” de la basura, representa una ganancia de entre 100 y 150 millones de pesos anuales, cada “reciclador” obtiene 150 pesos mensuales para calmar el hambre durante, a lo sumo, diez de los treinta días de ese mes. Claro que la gente que trabaja recogiendo cartones, botellas usadas, plástico y papel puede ganar, con suerte, $400 al mes, si todos los días son buenos.
Tampoco dicen que alrededor de la conmovedora imagen de los cartoneros que andan empujando sus carritos, como quien empuja la vida, sólo para creer que los espera un norte, se monta un circuito de explotación formado por distintas mafias: los acopiadores, los transportistas y la industria papelera.
“Pero siempre nos tiran el precio abajo con el cartón, y de 100 kilos que llevás, te pagan 70”, dice Osvaldo Ledesma, un mendocino que vive de la basura y que a la hora del almuerzo hace cualquier cosa menos comer y en la noche aguarda que, del cielo, arrojen a las charcas los podridos luceros.
En su acotada protesta, Osvaldo libera la voz del pobre, que pide balcones de cara a los jardines y a la luna, nunca más al aciago paisaje de los desperdicios.
Hypatia

1 comentarios:
Bueno señorita, lamento haber olvidado tu nombre; En lo que a nosotros respecta es un dato irrelevante...
Es conmovedor el relato, mas que un planteo lanzas una porción de la realidad discernida a través de tu razón, para que el lector sea quien origine sus planteos.
Es bueno ser consciente de las miserias mundanas, solo para recibir la taja de dolor que todos merecemos, hace un año me pregunte si ver las cosas claras era algo satisfactorio para el alma, lo planteaba con una analogía bastante Clara;
Los hombres Ciegos no tienen nada de que preocuparse, son inconscientes del mal que acecha, beben con fruición arena del OASIS LEJANO, creyendo calmar su sed. Cosa que resulta de maravilla... En cambio las personas que por un milagro TERRENAL logran trascender con su percepción son conscientes de que el oasis es espejo del deseo de la mente; viven en el sótano del infierno y lo saben. El bobo sonríe dentro la jaula que ha sido decorada con flamantes lujos artificiales, en cambio la mente ávida ve los barrotes tras todos esos cachivaches, para que? El humano de gran genio debe cargar en su lomo peso muy grande, serán vistos por la sociedad como pequeñas molestias, pesimistas, inmorales… Cosa que terminara por recluirlo de toda forma de vida social y sistemática; Eje de toda revolución intelectual antes de transformarse en superestructura (Hipismo, Punk, Bohemia, Psicodélia, todo movimiento que comenzó como un desafío a las normas impuestas, pero que hoy en día es una moda estética), claro que después de un año entendí que era mejor eso a ser un idiota, un idiota como el que predica la palabra del señor con alegrías intentando llenar los estómagos hambrientos con Salmos y oraciones;
Algunos pueden soñar paraísos al mismo tiempo que recrean las ideas procedentes del genio poético (que acento las bases de la religión, creando deidades, códigos sagrados, voces divinas a través de supuestas visiones celestiales); Pero otros son conscientes de que el paraíso y el infierno están acá, hoy y ahora, no buscan que rediman los pecados de la carne para liberar el alma, saben que el hombre no posee un cuerpo distinto de su alma. Los hombres están cegados y la fe incesante alimentada por el ego y el deseo perverso lo distraen del verdadero fin, del amor por las cosas bellas, el cuidado a la naturaleza, es decir a nosotros mismos, ya que la postura de organizaciones como Greenpeace y demases me parece totalmente ridícula, ¿por que preocuparse por animalitos en vías de extinción cuando el planeta y la raza humana entera corre peligro de extinción?
No sabemos cual será la razón de ser humana, el por que de la existencia, pero es mucho mas interesante que vivamos y no nos preguntemos por que vivir (como dijo Lennon; ‘’la vida es lo que pasa mientras estas haciendo otros planes’’ ). Pero he aquí una de las mas fascinantes virtudes humanas, LA BUSQUEDA DEL SABER... Todo credo, toda Biblia, toda especulación del funcionamiento de los relojes del universo son creadas a partir de una idea estimulada por una sola razón; Querer saberlo todo (lo que, como dice Edgar; Sería la maldición de un demonio, ya que la fascinación del saber esta en su adquisición, como hable con mi compañera del mundo digital)
Pero nada de saber… Algunos son simples curiosos… Bueno en fin podría seguir horas, yéndome por las ramas… Me gustaría estar en el medio de un bosque, cristalizaría, solidificaría muchas de mis ideas, esto lo posteo en Internet, símbolo máximo de la globalización… En fin, todos somos esclavos de un monopolio, de un sistema… Con respecto a tu ensayo; No olvidemos de otros desechos ecológicos tan nocivos como el PACO, (restos de cocaína) Ahh… De donde vienen estos restos? Evidentemente no crecen en las villas, como la gente moral y civilizada cree.. No, Los chicos no nacen malos, ni salen a matar por que si, algo que influye bastante es el uso de las drogas, cosa que estoy a favor siempre y cuando sea una droga natural psicoactivante para expandir el conocimiento de la mente, (Por ejemplo: Peyote) Pero bueno como dice mi amiga, hay una mafia tras todo esto, un negocio oscuro… Los restos de cocaína son totalmente tóxicos tirarlos al mar generaría caos, que se puede hacer con los miles de kilos de restos de cocaína??? Venderlos en San isidro o Recoleta no es una buena idea… Lo juntamos y lo vendemos a las villas... Es lo mejor, no? 1 peso un paco y problema resuelto, no solo nos liberamos de un problema, sino que generamos platita… Obviamente la sociedad cree que los chicos salen a robar porque escuchan cumbia y son asesinos y habría que matarlos a todo y en fin, la gente espera otro golpe militar, y cuando los militares ya no estén saldrán a gritar Justicia... Mientras tanto, LA GENTE SE ESCONDE O APENAS EXISTE… Bueno amiga, son las 6:20 y estoy muy cansado como para releer lo que escribí seguramente habrá algo descolgado, alguna frase sin sentido, como dije hoy es uno de esos días en los que no tengo inspiración… No se que me sucede, estoy poco con la música, estoy leyendo menos, el calor me mata… mañana empezare con el arte y dejare un poco Internet... perdón por las incongruencias, pero tenia que postear como prometí, un beso grande, cuidate… Espero haberte aburrido, ya que las cosas divertidas son pequeñas distracciones…
besos
Publicar un comentario en la entrada